Cinco Sonando reúne a los locutores históricos de la movida tropical paraguaya en un podcast imperdible
El Podcast #2 de Cinco Sonando reúne a referentes históricos de la locución tropical paraguaya para repasar radios, discotecas, anécdotas y la evolución de la movida que marcó generaciones.

Voces que marcaron una era se reencontraron frente al micrófono para contar la historia detrás de la fiesta. Radios piratas, discotecas míticas, sueldos impensados y noches salvadas a puro carisma: el Podcast #2 de Cinco Sonando funciona como un documento oral imprescindible de la movida tropical paraguaya.
La historia de la música tropical paraguaya no se entiende solo a través de sus cantantes o bandas. Hay una generación de voces que construyó la emoción antes del primer acorde. Voces que presentaban, animaban, sostenían la energía y convertían cada evento en un ritual colectivo. Esa generación se sentó a la mesa en el segundo episodio de Cinco Sonando, el podcast que viene consolidándose como archivo vivo de la cultura popular local.
Este nuevo capítulo —dedicado íntegramente a locutores y animadores— no es simplemente una charla entre colegas. Es un reencuentro entre protagonistas de una época dorada, un ejercicio de memoria y una reivindicación del oficio.
El concepto detrás de Cinco Sonando
Conducido por Sergio Fabián González y producido por G3 Producciones junto a Kiamar Design, Cinco Sonando apuesta por conversaciones extensas, sin prisa, donde la historia se cuenta en primera persona.
El objetivo es claro: homenajear a quienes construyeron la escena desde el micrófono y dejar registro antes de que esas anécdotas queden solo en la sobremesa o en el recuerdo íntimo de una generación.
En este segundo especial sobre locución, el podcast logra algo poco habitual: reunir en un mismo espacio a figuras que, durante décadas, fueron competencia en radios, discotecas y escenarios multitudinarios.
Una “selección nacional” de la locución tropical
La mesa funciona como una auténtica selección histórica. Entre los nombres que participaron del encuentro se destacan:
-
Omar Suárez, presencia sólida y voz de alto impacto en cabinas y escenarios.
-
Nito Vinader, referente radial de una etapa clave del crecimiento tropical.
-
Darío González, animador de trayectoria amplia en eventos masivos.
-
Pancho Mesa, figura carismática asociada a noches memorables.
-
Johnny Andrés, versátil entre radio, discotecas y fiestas privadas.
-
Raúl Arietti, voz emblemática con sello propio.
Cada uno representa una vertiente distinta del mismo fenómeno: la construcción de identidad a través del micrófono.
De radios piratas a emisoras históricas
Antes del streaming y los algoritmos, la batalla era por la frecuencia. En la conversación aparecen nombres que marcaron época: Radio Guaraní, Radio Cáritas, Radio Fernando, emisoras Paraguay, ZP35, entre otras.
Muchos comenzaron en radios comunitarias o experiencias casi clandestinas, donde el ingenio reemplazaba a la tecnología. Desde ahí dieron el salto a grandes emisoras que consolidaron la movida tropical como fenómeno masivo.
La radio no era solo un medio: era plataforma de lanzamiento.
La noche tropical: Veracruz, Metrópolis y más allá
Si la radio encendía la chispa, las discotecas explotaban la energía. Veracruz, Metrópolis, Chiquitron, balnearios y shows colegiales aparecen como escenarios fundamentales. Incluso se mencionan experiencias internacionales, como presentaciones en Argentina, que ampliaron la dimensión del movimiento.
Las historias incluyen estadios llenos, viajes en buses de gira y noches donde el animador tenía que sostener el ánimo del público sin margen para el error.
El oficio: técnica, resistencia y estilo
Más allá de la nostalgia, el episodio se detiene en la técnica. ¿Cómo se formaba un animador en una época sin academias especializadas? Muchos comenzaron como delegados de curso, animando actos escolares o participando en programas juveniles.
Hablan de impostación, de cómo gritar sin perder la voz, de cómo leer el clima del público y adaptarse en segundos. No es solo entusiasmo: es oficio.
Cada uno desarrolló un estilo propio: el rítmico, el romántico, el tropicalero clásico, el showman de fiesta. Identidades que el público reconocía al instante.
Economía, sacrificio y profesionalización
El contraste entre pasado y presente es uno de los momentos más reveladores del podcast. Se mencionan sueldos de 7.000, 15.000 o 150 guaraníes semanales, cifras que hoy suenan irreales pero que entonces representaban oportunidades concretas.
La conversación también evidencia la evolución del sector: de la precariedad inicial a la profesionalización. Varios de los protagonistas diversificaron su carrera y hoy lideran emprendimientos propios —productoras, estudios, comercios— demostrando que la movida tropical también fue una escuela de gestión.
Anécdotas que definen una era
Como toda buena historia tropical, no faltan las anécdotas. Desde noches salvadas tomando el micrófono sin estar en la grilla oficial hasta viajes inolvidables y puertas que se abrieron gracias a un mentor.
Hay momentos de humor, pero también de emoción. La conversación deja en claro que más allá de la competencia existía un fuerte código de respeto entre colegas.
La deuda de memoria
Uno de los puntos más contundentes del encuentro es la reflexión sobre la falta de registro histórico. Muchos de estos nombres no cuentan con biografías documentadas ni archivos digitales que respalden su impacto.
En ese sentido, Cinco Sonando se convierte en algo más que un podcast: es un archivo oral de la movida tropical paraguaya.
Para la cultura nacional —y para medios especializados que buscan preservar estas historias— el episodio funciona como una pieza de memoria activa.
Un archivo vivo que sigue creciendo
Este segundo capítulo dedicado a locutores se suma a entregas anteriores del ciclo y consolida la línea editorial del proyecto: rescatar voces fundamentales de la escena popular paraguaya.
Las generaciones cambian, los formatos evolucionan, pero la esencia permanece. Aquellas voces que animaron miles de noches siguen vigentes en el recuerdo colectivo y, ahora, también en formato digital.
Cinco Sonando no solo revive la historia: la registra. Y en tiempos donde todo parece efímero, eso ya es un acto cultural en sí mismo.
25 Febrero 2026
