Baby Rhagga: “Paraguay me acogió como a un paraguayo más”
Baby Rhagga habla sobre su etapa en Chapa C, su llegada a Paraguay, sus influencias musicales y su evolución como artista solista dentro de la escena urbana.

Hablar de Baby Rhagga es hablar de evolución, resistencia y crecimiento artístico. El ex integrante de Chapa C hoy atraviesa una etapa distinta en su carrera.
Hablar de Baby Rhagga es hablar de evolución, resistencia y crecimiento artístico. El ex integrante de Chapa C hoy atraviesa una etapa distinta en su carrera, una donde asegura haber descubierto capacidades que antes ni siquiera imaginaba tener.

“Mirando atrás, me doy cuenta de que en aquel entonces no era consciente del potencial que realmente tenía”, expresó el artista.
Durante su etapa dentro de la agrupación, Baby Rhagga se desempeñaba principalmente como compositor, productor y rapero, sin ocupar el rol de vocalista principal. Con el tiempo, entendió que podía llevar mucho más lejos su propuesta artística.
“Hoy me he dado cuenta de que puedo dar mucho más de lo que alguna vez imaginé. He crecido enormemente en ese aspecto artístico”.
Pero el aprendizaje no fue únicamente musical. El artista también reconoce que las experiencias vividas dentro de la industria le dejaron enseñanzas personales importantes.
“La experiencia me enseñó que no puedes confiar ciegamente en cualquiera que diga ser tu amigo. En esta carrera, saber en quién confiar es vital”.
De Cuba a Paraguay: una historia que cambió su vida
La llegada de Baby Rhagga a Paraguay ocurrió gracias al crecimiento internacional que tuvo Chapa C en Cuba. Todo comenzó con un concierto masivo y una conferencia de prensa que, pese a las limitaciones de internet en la isla en aquella época, logró viralizarse y cruzar fronteras.
“Gracias a esa exposición recibimos una propuesta para realizar una gira por toda Sudamérica. Así fue como pisé Paraguay por primera vez”.
Luego de recorrer distintos países junto a la agrupación, el artista atravesó un momento personal que cambiaría el rumbo de su historia. Tuvo que regresar a Cuba para conocer a su hijo recién nacido y, debido a situaciones internas que describe como una traición, terminó quedándose en la isla mucho más tiempo de lo previsto.
Lejos de detenerse, decidió continuar haciendo música y creó un nuevo proyecto llamado Los Incomparables, con el que grabó canciones y lanzó álbumes.
Tiempo después, apareció nuevamente la oportunidad de regresar a Paraguay, esta vez como solista.
“Aunque inicialmente el plan era quedarme solo seis meses, la situación crítica en Cuba y los lazos de amistad que había creado aquí me hicieron replantearme todo”.
Finalmente, tomó la decisión de establecerse definitivamente en el país.
“El público paraguayo me aceptó como solista desde el primer día. Me siento increíblemente feliz. Paraguay me acogió como a un paraguayo más”.
La diferencia entre una banda y ser solista
Tras haber vivido ambas experiencias, Baby Rhagga considera que trabajar en grupo y hacerlo como solista son mundos completamente distintos.
“Trabajar con una banda puede ser un proceso más complejo porque no siempre todos logran captar exactamente el sentimiento o la visión que quieres transmitir”.
Para él, el formato solista le permite una conexión mucho más directa y auténtica con el público: “Cuando trabajas solo, la comunicación fluye de ti hacia la audiencia sin filtros. Eres tú directamente frente al público”.
Aun así, reconoce que cuando existe conexión real entre los integrantes de una banda, el resultado puede ser muy poderoso.
Un sonido construido entre Cuba, Jamaica y Panamá
Las influencias musicales de Baby Rhagga nacen de una mezcla cultural muy particular. Criado en Santiago de Cuba, recuerda cómo junto a sus primos lograban captar radios jamaiquinas utilizando antenas caseras, descubriendo así géneros como el reggae, dancehall y raggamuffin.
“Mientras en el resto de Cuba esos ritmos casi no se escuchaban, en Santiago ya eran parte de nuestra identidad”.
Entre sus primeros referentes menciona nombres históricos como Bob Marley, Nando Boom y Chaka Demus. Más adelante, también se sumaron influencias como Michael Jackson, Marc Anthony, El General, Niga y Makano.
El artista asegura que justamente de esa época nació el nombre “Baby Rhagga”, ya que era uno de los pocos que dominaba el estilo raggamuffin dentro de la escena underground de su ciudad.
“Hoy mi música es el resultado de una mezcla entre el folclore cubano, la esencia de Jamaica y la evolución urbana de Panamá y Puerto Rico”.
Música con conciencia y sentimiento
Más allá del ritmo, Baby Rhagga asegura que uno de sus principales objetivos es transmitir un mensaje humano a través de sus canciones.
“Quiero que la gente entienda que la vida todavía es digna de ser vivida”.
El artista considera que actualmente la sociedad está perdiendo valores fundamentales como el amor al prójimo, el respeto por los animales y la conexión con la vida misma.
“Mis canciones siempre cuidan mucho la letra porque quiero que la gente sepa que el amor todavía existe”.
Para él, la música también debe ser una celebración de la existencia: “La verdadera fiesta no es solo exceso o alcohol. La verdadera fiesta es disfrutar cada instante porque nadie tiene el mañana asegurado”.
Sueños, colaboraciones y metas
Cuando habla de colaboraciones soñadas, el primer nombre que menciona es Michael Jackson: “Él fue clave en mi superación artística y también humana”.
Además, menciona artistas como Justin Bieber, Stromae, Eminem y nuevamente Marc Anthony entre sus colaboraciones ideales. Sin embargo, reconoce que trabajar junto a El General tendría un significado especial.
Actualmente, Baby Rhagga tiene una meta clara: llevar su música al mundo entero, pero con un propósito mucho más profundo que la fama.
“No busco reconocimiento solo por ser famoso. Quiero entrar en la vida de las personas y ayudarles a encontrar su camino”.
El artista también afirma que uno de sus mayores deseos es cuidar de su familia y mantenerse leal a quienes estuvieron presentes en sus momentos más difíciles.
Redacción Mirna Silvero
13 Mayo 2026
